La continuidad de una empresa familiar se planifica y se gestiona.
La gran mayoría de las PyMEs argentinas tienen origen familiar. Padres, hijos, hermanos, primos: las empresas nacen como un proyecto compartido y, con el paso del tiempo, se convierten en el sustento y orgullo de varias generaciones.
Sin embargo, uno de los mayores desafíos que enfrentan estas organizaciones es el de asegurar la continuidad cuando llega el momento del recambio generacional.
Es muy importante entendeer que la sucesión en una empresa familiar no es un evento, es un proceso.
Y como todo proceso, requiere planificación, acuerdos claros y, sobre todo, conversaciones que muchas veces se evitan por temor al conflicto. Lo cierto es que no abordar este tema a tiempo puede poner en riesgo no solo el negocio, sino también la armonía familiar.
Si bien es uno de los desafíos fundamentales, un aspecto clave a entender de este proceso es que debemos separar la familia del negocio, entendiendo que ambas tienen lógicas diferentes.
Mientras que en la familia prevalece el afecto, en la empresa debe primar la eficiencia, la meritocracia y la estrategia. Cuando estos planos se confunden, surgen tensiones que afectan tanto los vínculos personales como los resultados financieros.
¿Cómo comenzar a transitar este proceso y poder planificarlo de una manera sana y sustentable a largo plazo?
El Protocolo Familiar.
Aquí es donde entra en juego una herramienta fundamental: el Protocolo Familiar.
Se trata de un documento formal, consensuado entre los miembros de la familia empresaria, que establece las reglas de juego para la sucesión, la incorporación de nuevos miembros, la toma de decisiones y hasta los mecanismos de resolución de conflictos.
El Protocolo Familiar no es una simple formalidad. Es un pacto que ordena expectativas y evita futuros malentendidos. Entre los puntos más habituales que aborda se encuentran:
- Quiénes pueden trabajar en la empresa y bajo qué condiciones.
- Cómo se definen los roles y remuneraciones de los familiares.
- Qué criterios se usan para la designación de un sucesor.
- Cuál será la política de dividendos y reinversión.
- Qué instancias de mediación se aplicarán en caso de desacuerdos.
Además, contar con un Protocolo brinda seguridad a terceros: socios, proveedores, bancos y clientes. Una empresa que tiene claras sus reglas de sucesión transmite confianza y demuestra visión de largo plazo.
Es importante entender que el proceso de redacción del Protocolo es tan valioso como el documento en sí.
Reunir a los miembros de la familia, poner sobre la mesa expectativas, miedos y proyectos, y encontrar consensos, fortalece los lazos y construye una base sólida para el futuro. Muchas veces, este ejercicio ayuda a descubrir talentos ocultos dentro de la familia o a tomar la decisión de que la dirección quede en manos de un profesional externo.
Finalmente, es importante destacar que el rol del fundador también merece un párrafo aparte. En muchos casos, el mayor obstáculo para la sucesión es que el propio fundador no logra soltar.
Acompañar ese proceso desde el coaching ejecutivo resulta clave: ayudar al líder a aceptar que su legado será aún más grande si logra trascenderlo.
Abordaremos la importancia del Rol del Fundador en un próximo artículo.
Te comparto un Modelo de Protocolo Familiar elaborado por Thompson Reuters.