Esta nota no es un análisis de coyuntura. Es una postura. Y quiero contarte cuál es mi visión respecto de lo que estamos transitando las PyME’s.
Hay un número que debería estar en el centro de cualquier debate económico serio en Argentina. Un número que aparece en los informes oficiales, que los economistas conocen, que las cámaras empresariales repiten cada vez que los convocan a una mesa. Y que, sin embargo, rara vez produce consecuencias concretas en términos de política estructural.
Las PyMEs representan el 98% del total de empresas del país. Generan el 50% del empleo asalariado registrado. Y si sumamos el empleo informal, los monotributistas y los autónomos que orbitan en el universo PyME, el llamado Mundo Pyme explica el 77% del trabajo privado en Argentina.
El 77% del trabajo privado.
No es un dato menor. Es la columna vertebral del empleo en este país. Y, sin embargo, Argentina lleva décadas sin construir las condiciones estructurales para que esa columna vertebral no se rompa cada vez que cambia el viento.
Lo que dicen los números.
El informe “Evolución de las PyMEs en Argentina y su impacto en el empleo” de la Universidad del CEMA (UCEMA), publicado en septiembre de 2025 con datos a abril de ese año y elaborado en base a información del INDEC, el Ministerio de Trabajo y el sistema AFIP-SIPA, describe con precisión el estado del tejido productivo argentino:
“A abril de 2025, existe un total de 525.538 empresas registradas en Argentina. El 98% del total son empresas con hasta 100 empleados. Las PyMEs generan el 50% del empleo asalariado registrado y explican el 35% de la masa salarial formal.”
— UCEMA, “Evolución de las PyMEs en Argentina y su impacto en el empleo”, septiembre 2025.
El mismo informe define al “Mundo Pyme” como la suma de los asalariados de empresas del sector privado formal con hasta 100 empleados, los independientes autónomos y monotributistas, y los asalariados no registrados:
“A abril 2025 existe un total de 14,7 millones de puestos de trabajo en el sector privado total (formal + informal). El 77% del empleo privado en la Argentina es generado por el Mundo Pyme.”
— UCEMA, “Evolución de las PyMEs en Argentina y su impacto en el empleo”, septiembre 2025
Por su parte, la secretaria de Industria y Desarrollo Productivo del Ministerio de Economía de la Nación tiene registrado que las PyMEs representan el 99,4% del total de empresas del país y emplean al 64% de los asalariados registrados.
En materia de producción, el Censo Nacional Económico del INDEC estableció que las PyMEs producen el 44% del valor agregado del país y generan más del 51% del empleo existente. Distintas estimaciones ubican la participación PyME en el PBI entre el 42% y el 45%. Un estudio de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) documenta además un comportamiento estructural relevante: durante las fases de contracción económica, son las PyMEs -y no las grandes empresas- las que incorporan personal o lo retienen, actuando como amortiguadores del desempleo en los momentos más críticos del ciclo económico.
Dicho de otra manera: en Argentina, la economía privada es, en su enorme mayoría, la economía PyME. Y, sin embargo, la pregunta que hay que hacerse no es cuanto pesan las PyMEs.
La pregunta es: ¿ese peso se refleja alguna vez en las políticas estructurales?
Diez años sin crecer en empleo.
Hay un dato en el informe de UCEMA que merece leerse con detenimiento, porque condensa décadas de historia económica en una sola línea:
“En los últimos 10 años, el empleo Pyme se encuentra en el mismo nivel de dotación mientras que las grandes empresas incrementaron su dotación en un 6%. Las empresas pequeñas son más resistentes al momento de despedir, contratar o registrar a sus empleados por motivo de la falta de incentivos para formalizar empleos, los altos costos laborales y la marcada presión fiscal.”
— UCEMA, “Evolución de las PyMEs en Argentina y su impacto en el empleo”, septiembre 2025
Diez años sin crecer en dotación de empleo. En ese mismo periodo, Argentina atravesó una crisis cambiaria severa, una pandemia, una aceleración inflacionaria récord, un ajuste fiscal de magnitud inédita y al menos tres modelos económicos distintos. Las PyMEs resistieron todo eso. Pero no crecieron.
Y el mismo informe señala algo que debería ser una alarma:
“Todo emprendimiento es, en su origen, una empresa de pocos empleados. Si la evidencia muestra que las empresas pequeñas son las más vulnerables a las crisis, se desalienta la creación de nuevos negocios o emprendimientos.”
— UCEMA, “Evolución de las PyMEs en Argentina y su impacto en el empleo”, septiembre 2025
Se desalienta la creación de nuevos negocios. En un país que necesita generar empleo formal de calidad, esa frase debería ser suficiente para reorientar prioridades.
La situación actual: resistir no alcanza.
El informe de UCEMA también documenta lo que ocurrió durante el ajuste de 2024:
“En 2024 la cantidad de empresas evidencia un descenso neto de 10.000 PyMEs. Esto se da en un contexto de reducción del gasto público, recorte de subsidios y menor demanda de otras industrias.”
— UCEMA, “Evolución de las PyMEs en Argentina y su impacto en el empleo”, septiembre 2025
El Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA) -entidad que elabora sus informes mensuales en base a datos del INDEC, el BCRA y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo- precisa aún más ese número en su Informe de Coyuntura de junio de 2025:
“El número de empresas también retrocedió a 498.495, con fuerte impacto en PyMEs. Entre enero de 2024 y enero de 2025 cerraron 12.259 unidades productivas, reduciendo el total de empresas registradas a 499.371, en contraste con las 511.630 que había en 2023.”
— Observatorio IPA, Informe de Coyuntura Económica, junio 2025
El mismo informe describe la naturaleza del rebote:
“El rebote económico ha sido sectorialmente desigual: lidera la intermediación financiera (+29,3%) mientras que todavía persiste el rezago en sectores intensivos en empleo. El desafío pasa ahora por convertir un rebote estadístico en un crecimiento sostenible y más inclusivo.”
— Observatorio IPA, Informe de Coyuntura Económica, junio 2025
La Fundación Observatorio PyME -entidad independiente con 29 años de trayectoria- publica trimestralmente datos sobre la industria PyME. Su Informe Coyuntural del tercer trimestre de 2025, basado en una encuesta a 425 empresas representativas a nivel nacional, documenta:
“La producción industrial PyME acumulo una caída del 4,1% hasta el tercer trimestre de 2025, marcando el décimo trimestre consecutivo de contracción. La caída del empleo en el sector se mantuvo, registrando un -4,6% interanual en el acumulado al III-25.”
— Fundación Observatorio PyME, Informe Coyuntural III trimestre 2025
El mismo informe describe el impacto sobre la cadena de pagos:
“El contexto provoco tensiones en la cadena de pagos: el 52% de las empresas identifico como un problema el retraso en los pagos de sus clientes. Mientras que el 35% declaro dificultades para afrontar sus compromisos con proveedores y entidades bancarias y sus obligaciones tributarias.”
— Fundación Observatorio PyME, Informe Coyuntural III trimestre 2025
Mas de la mitad de las PyMEs industriales con problemas de cobro. Un tercio con dificultades para pagar a proveedores y al sistema financiero. Esto no es una crisis puntual. Es un cuadro que se repite con diferentes protagonistas en cada ciclo económico.
El problema del financiamiento: crónico, no coyuntural.
Uno de los nudos centrales del problema PyME en Argentina es el acceso al financiamiento. No porque no existan líneas de crédito -en algún momento de cada gestión las hay- sino porque esas líneas son discontinuas, burocráticas y en contextos de tasas reales elevadas, directamente inaccesibles.
El Informe Coyuntural del segundo trimestre de 2025 de la Fundación Observatorio PyME lo documenta en los propios términos de los empresarios relevados:
“El 74% de las empresas reporto aumento de costos, y solo un poco menos de la mitad (35%) pudo trasladarlo a precios. Esta situación está llevando a las empresas a buscar estrategias defensivas para mejorar las cuentas -incluyendo recortes de personal y aumento de componente importado en la producción- y a reclamar medidas para nivelar la cancha: alivio de la presión fiscal, estabilidad macroeconómica, reformas en el mercado laboral.”
— Fundación Observatorio PyME, Informe Coyuntural II trimestre 2025
Estrategias defensivas. Esa es la expresión correcta para describir lo que hace hoy una PyME argentina que no puede trasladar el aumento de sus costos a precios, que no accede al crédito en condiciones razonables y que opera con una carga impositiva que no distingue entre una empresa grande y una pequeña. No está compitiendo. Esta sobreviviendo.
El propio Observatorio IPA lo sintetiza en su Informe de junio 2025:
“Las MiPyMEs manufactureras operan aún muy por debajo de los registros de crecimiento, debido a restricciones de demanda y acceso al crédito. Solo el 30,4% de los industriales espera mejoras en el corto plazo, mientras que el 69,6% prevé estancamiento o deterioro. La recuperación sectorial es apenas parcial, sesgada y con marcada divergencia entre las grandes empresas y PyMEs.”
— Observatorio IPA, Informe de Coyuntura Económica, junio 2025
El problema no tiene color político. Tiene décadas.
Voy a ser directo en este punto, porque es el que más me importa.
Lo que estoy describiendo no es la consecuencia de un gobierno en particular. Es el resultado acumulado de décadas de ausencia de políticas de Estado para el sector productivo PyME. Cada gobierno llego con su propio diagnóstico, sus propios programas y su propia visión. Algunos ayudaron más, otros menos. Pero ninguno construyo las condiciones estructurales para que las PyMEs pudieran desarrollarse con independencia de quien conduzca el Ejecutivo.
La distinción entre política de gobierno y política de Estado no es semántica. Es sustancial.
Una política de gobierno dura lo que dura una gestión. Está atada a los recursos disponibles en ese momento, a las prioridades electorales de cada ciclo, a la visión particular de quien la diseña. Puede ser buena o mala, pero es esencialmente transitoria.
Una política de Estado trasciende los gobiernos. Se construye sobre consensos amplios, se sostiene en el tiempo y genera lo que el empresario PyME más necesita y más raramente tiene: previsibilidad.
Previsibilidad no es sinónimo de subsidios ni de proteccionismo. Es saber que las reglas del juego van a mantenerse lo suficiente como para justificar una inversión, ampliar una planta, contratar un empleado o ingresar a un nuevo mercado. Es poder hacer un presupuesto a tres años sin que cada cambio de gestión lo convierta en papel mojado.
Lo que hay que construir.
No vengo a proponer un programa de gobierno. Vengo a señalar lo que falta.
Un sistema de financiamiento PyME que funcione con independencia de la coyuntura macroeconómica. Que no desaparezca cuando las tasas suben o cuando el Banco Central cambia sus prioridades. Con reglas claras, plazos razonables y condiciones accesibles.
Una estructura tributaria que reconozca la diferencia entre una empresa pequeña y una grande. Que no trate igual a quien factura $5.000.000 por mes que a quien factura $500.000.000. Que tenga en cuenta que el excedente de una PyME, en la mayoría de los casos, se reinvierte en la propia empresa o sostiene a la familia del dueño.
Estabilidad regulatoria. No perfecta, no inmutable. Pero si predecible. Un empresario puede adaptarse a reglas exigentes si sabe que van a mantenerse. Lo que no puede hacer es planificar en un entorno donde las reglas cambian con cada gestión, con cada crisis, con cada necesidad de recaudación urgente.
Y falta, sobre todo, que el sistema político argentino decida de una vez que las PyMEs no son un problema a resolver en cada crisis sino la base sobre la que se construye cualquier modelo de desarrollo sostenible.
Basta de parches.
Escribo esto como empresario PyME que lleva años trabajando con otros empresarios PyME. Y lo que escucho, invariablemente, no es un reclamo de subsidios ni de protección especial. Es un reclamo mucho más básico y mucho más razonable.
Queremos saber a qué atenernos. Queremos reglas de juego claras. Queremos poder planificar más allá del próximo trimestre sin que una devaluación, un cambio de tasas o una nueva normativa fiscal lo haga irrelevante.
Queremos previsibilidad. Y eso, en Argentina, es todavía un lujo.
El 77% del empleo privado de este país depende de que ese lujo deje de serlo.
Fuentes
- UCEMA, “Evolución de las PyMEs en Argentina y su impacto en el empleo”, septiembre 2025 (datos a abril 2025): ucema.edu.ar/pymes.
- Secretaria de Industria y Desarrollo Productivo, Ministerio de Economía de la Nación: argentina.gob.ar.
- INDEC, Censo Nacional Económico 2004-2005: participación PyME en valor agregado (44%) y empleo (51%).
- Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL): comportamiento PyME como amortiguador de empleo en ciclos recesivos.
- Observatorio IPA, Informe de Coyuntura Económica, junio 2025: ipa.com.ar/informes
- Fundación Observatorio PyME, Informe Coyuntural III trimestre 2025: observatoriopyme.org.ar
- Fundación Observatorio PyME, Informe Coyuntural II trimestre 2025: observatoriopyme.org.ar
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