Seguramente, en algún momento de nuestra vida, hemos tenida que afrontar una conversación (ya sea en nuestro ámbito laboral o personal) la cual nos resultaba difícil sostenerla.
El sólo hecho de pensar que teníamos que afrontar esa conversación, nos generaba malestar, frustración, temor o cualquier otra emoción que, incluso, probablemente hizo que postergáramos la decisión de tenerla, aún sabiendo la relevancia que esta tenía.
¿Qué es lo que ocurre con estas conversaciones? ¿Sólo me pasa a mi? ¿Por qué otra persona puede tener esta conversación sin ningún tipo de “traba” y a mi me cuesta tanto?
Antes de adentrarnos en responder a estas preguntas que tantas veces nos hacemos, es importante que podamos distinguir los distintos Actos Lingüísticos que nos trae el Coaching Ontológico.
El Coaching Ontológico distingue 4 tipos de Actos Lingüísticos, los cuales tienen distintas características y, ser conscientes de ellos y poder diferenciarlos, implican un gran impacto en nuestra vida cotidiana.
Actos Lingüísticos
1.Afirmaciones.
Las afirmaciones corresponden al tipo de acto lingüístico que normalmente llamamos descripciones del mundo. Cuando hacemos afirmaciones hablamos del estado de nuestro mundo, pueden ser verdaderas o falsas. y, por lo tanto, estamos hablando de un mundo ya existente. Las afirmaciones tienen que ver con lo que llamamos normalmente el mundo de los «hechos».
Cuando afirmamos algo nos comprometemos con la veracidad de nuestras afirmaciones ante la comunidad que nos escucha. Contraemos una responsabilidad social por su veracidad. En otras palabras, nos comprometemos a la posibilidad de proporcionar un testigo que corrobore nuestras observaciones o, en su defecto, de cumplir con cualquier otro procedimiento que, en la comunidad a la que pertenecemos, se acepte como evidencia.
Un ejemplo de una Afirmación, podría ser: ayer llovió en la zona en la que vivo ó en este momento está lloviendo. Estamos hablando del mundo de los hechos y puedo comprobar que esto está ocurriendo u ocurrió.
2. Declaraciones.
A diferencia de las Afirmaciones, cuando realizamos una declaración, ya no estamos hablando acerca del mundo de los hechos, sino que generamos un nuevo mundo para nosotros y para otros.
La palabra genera una realidad diferente. Después de haberse dicho lo que se dijo, el mundo ya no es el mismo de antes. Este fue transformado por el poder de la palabra.
Algunos ejemplos de Declaraciones, podrían ser:
“Los declaro marido y mujer” “Estás despedido” “Un árbitro de fútbol que declara que una acción cometida por un jugador es penal”
Si nos ponemos a analizar estas declaraciones, podemos observar que, a partir de realizarlas, nuestro mundo y el de otras personas cambió: dos personas contrajeron matrimonio con los derechos y obligaciones que esto conlleva, una persona se quedó sin trabajo, el desarrollo de un partido de fútbol se se puede ver modificado por la declaración del árbitro.
La palabra, a través de las declaraciones realizadas, generaron un nuevo mundo.
Así como las Afirmaciones podían ser Verdaderas o Falsas, en este caso, las Declaraciones puede ser Válidas o Inválidas y esto dependerá del poder o de la autoridad que tenga la persona que realizó la declaración (yendo a los ejemplos anteriores, no cualquier persona tiene la autoridad para oficiar una ceremonia de casamiento).
Cuando declaramos algo nos comprometemos a comportarnos consistentemente con la nueva realidad que hemos declarado. Cuando hacemos una declaración también nos comprometemos por la validez de nuestra declaración. Esto significa que sostenemos tener la autoridad para hacer tal declaración y que ella fue hecha de acuerdo a normas socialmente aceptadas.
3. Promesas (Pedidos y Ofertas).
El tercer Acto Lingüístico, son las Promesas.
Antes de explicar a qué refiere este Acto Lingüístico, es interesante analizar la etimología de la palabra “Promesa”.
La palabra promesa viene del latín promissus compuesta de pro-, que es antes, y missus, que es el participio de perfecto de mittere que significa enviar. Así que es ‘hacer o dejar ir adelante’ o ‘dejar progresar’. Pero una de las cosas más interesante es que la palabra Promesa, tiene la misma raíz que prometer, compromiso y comprometido.
Entonces, podríamos decir, que al prometer algo, nos estamos comprometiendo con eso que hemos prometido.
Las promesas son, por excelencia, aquellos actos lingüísticos que nos permiten coordinar acciones con otros. Cuando alguien hace una promesa, él o ella se compromete ante otro a ejecutar alguna acción en el futuro
Las promesas implican un compromiso manifiesto mutuo. Si prometo algo a alguien, esa persona puede confiar en ello y esperar que cumpla con las condiciones de satisfacción de mi promesa.
El acto de hacer una promesa comprende cuatro elementos fundamentales:
– un orador
– un oyente
– una acción a llevarse a cabo (esto es, algunas condiciones de satisfacción),
– un factor tiempo.
Y ¿Por qué nos permiten coordinar acciones con otros?
Por a través de los Pedidos y Ofertas, puedo generar acuerdos con otra persona para algo que yo necesito o que la otra persona necesita. Por ejemplo:
“Yo te pido que termines el Informe de Ventas del Trimestre anterior, con la apertura por unidad de negocio y voy a necesitarlo para el Miércoles que viene a antes de las 15.00 hs.”
Como podemos observar, tenemos los distintos elementos: un orador (que es quien pide el informe), un oyente (que es quien debe llevar a cabo la tarea), la acción (que es la realización del informe con las condiciones de satisfacción -en este caso puntual con la apertura por unidad de negocio-) y, finalmente un factor tiempo (miércoles que viene antes de las 15.00 hs.
¿Qué sucede cuando una Promesa o Compromiso no se cumple? Esto lo abordaremos en profundidad en un próximo post cuando conversemos sobre el Círculo de la Promesa.
4. Juicios.
Y llegamos finalmente al cuarto y último Acto Lingüístico y, el que más nos interesa cuando hablamos de Conversaciones Difíciles.
Los juicios pertenecen a la clase de actos lingüísticos básicos que hemos llamado declaraciones.
Recordemos que, como mencionamos anteriormente, las declaraciones son muy diferentes de las afirmaciones y, ellas generan mundos nuevos. Cuando hacemos una declaración, las palabras guían y el mundo las sigue.
Pero si forman parte de las declaraciones. ¿Por qué los encuadramos dentro de un Acto Lingüístico distinto?
Por el impacto que los mismos tienen en nuestra percepción como observadores de una situación o de una persona.
Veamos esto con un ejemplo concreto:
No es lo mismo declarar que, a partir de ahora dos personas serán marido y mujer ó que una acción cometida por un jugador es penal que emitir una Juicio (interno o externo) sobre una situación o una persona, como por ejemplo: uno de los miembros de mi equipo de trabajo es una persona irresponsable.
Y ¿Por qué no es lo mismo?
Porque dada esa declaración, ese Juicio que tengo respecto de esa persona de mi equipo, todo mi accionar, mi hacer, mi sentir, estarán condicionados. Si lo juzgo como irresponsable: ¿Qué tarea podré delegarle? ¿Qué confianza me transmitirá cuando le doy una asignación? ¿Cómo responderé cuando no cumple un plazo establecido?
Es por esto, que los Juicios revisten una gran importancia en nuestra vida cotidiana.
En un próximo post abordaremos con mayor profundidad el impacto que tienen los Juicios en nuestra vida pero, ahora si, ya es momento de retomar el tema que nos convoca y que son las Conversaciones Difíciles.
Entonces, después de todo lo desarrollado:
¿Qué son las Conversaciones Difíciles? ¿Qué es lo que ocurre con estas conversaciones? ¿Sólo me pasa a mi? ¿Por qué otra persona puede tener esta conversación sin ningún tipo de “traba” y a mi me cuesta tanto?
Las Conversaciones Difíciles no son más (ni menos) que Juicios. Pero ¿Cómo es esto?
Una conversación no es “fácil” o “difícil” per se, sino que nosotros, por algún motivo la estamos juzgando difícil.
Y ¿Por qué ocurre esto?
Porque hay algo en esa conversación o en el interlocutor con el que la voy a tener, donde estoy juzgando que:
-Estoy poniendo en juego algo importante para mi.
-Temo perder algo.
-No hay una relación simétrica.
-Otro motivo que hace que la juzgue difícil.
Lo importante es poder ser consciente de qué me ocurre con esta conversación y que identifico que la hace difícil. ¿Si logro esto quiere decir que dejará de ser difícil? No, pero me permitirá diseñar un plan de acción para poder abordar esta conversación de una manera sana.
¿Qué tipo de conversaciones son difíciles?
Cualquiera que yo juzgue como tal: puede ser el pedido de un aumento de sueldo, el tener que dar feedback a un colaborador (no dejes de leer nuestro post sobre Feedback), etc.
¿Qué herramientas puedo utilizar para abordar estas conversaciones?
Como menciónanos anteriormente, una de las cuestiones más importantes es ser conscientes de qué me ocurre con esta conversación en particular, dado que eso me permitirá crear una estrategia y poder diseñar la conversación, prepararla y prepararme.
Algunas cuestiones a tener en cuenta en el diseño de una Conversación Difícil son:
- Seleccionar el espacio donde voy a tenerla.
- También evaluar en qué momento del día es mejor para mi y para mi interlocutor.
- Tener en claro que deseo comunicar y que resultados espero de esa conversación (que me gustaría llevarme).
- Ser asertivo y hablar de hechos concretos.
- Tener o pensar en escenarios alternativos a lo que voy a plantear.
- Tener una escucha activa.
- Chequear, a medida que vamos conversando, lo que se va diciendo (vos me queres decir o estoy interpretando bien lo que me estás comentando).
- Sacar conclusiones en conjunto de lo conversado.
- Formalizar o dejar por asentado el acuerdo al que llegamos.
Sostener este tipo de conversaciones, son un gran desafío para todos pero, también implica el poder liberarnos y dejar de procrastinar sobre temas que tienen un gran impacto en nuestra vida.
Como siempre, esperamos que este post te sea de utilidad y que te brinde herramientas para tener una comunicación más asertiva.