Cómo abordar y afrontar esa conversación que tanto nos cuesta y que venimos postergando desde hace mucho tiempo.
Cuántas veces nos hemos visto frente a diversas situaciones en las que debimos mantener una conversación con alguien, la cual por un motivo u otro, fuimos postergando en el tiempo.
Sabemos que es importante, de suma relevancia para nosotros el mantener esa conversación pero, así y todo, la postergamos. Nos resulta difícil encontrar el momento, el lugar o, simplemente, sentarnos frente a la persona con la cual debemos conversar.
Inclusive, nos puede llegar a suceder que, tal sea la importancia de esa conversación, nos acostemos y nos despertemos pensando en ella.
Entonces ¿Qué es lo que sucede que no podemos abordarla?
Para comenzar a explorar este tema, en primer lugar lo que debemos comprender es que una conversación difícil no es más ni menos que un JUICIO de VALOR que tengo YO respecto de esa conversación.
Pero…¿a qué nos referimos con esto?
A que dicha conversación, YO la estoy juzgando difícil por algún motivo. Seguramente, para alguna otra persona esa misma conversación no lo sea y pueda abordarla con una mayor facilidad.
Y ¿cuál es el motivo por el cuál yo la juzgo difícil?
Hay que destacar que no existe un solo motivo. Generalmente solemos juzgar difícil una conversación dado que:
- Estoy poniendo en juego algo importante para mi.
- Temo perder algo.
- No hay una relación de simetría con la persona con la cual la voy a mantener.
- El tema sobre el cual voy a conversar es un tema sobre el cual me cuesta mantener conversaciones.
Pero una de las cosas más interesante de las conversaciones difíciles (y de las conversaciones en general) es que las podemos diseñar y/o planificar para que, al momento de afrontarlas, lo podamos hacer de una manera en la que nos sintamos más seguros.
Y dicho diseño no es para nada complejo, solo requiere comprender y preparar algunos puntos:
Diseño de Conversaciones Difíciles:
1. Preparar la conversación.
Para poder llevar adelante conversaciones difíciles, se necesita prepararse internamente y generar el contexto adecuado.
2. Ser asertivos.
La serenidad y tranquilidad de la primera clave son una condición esencial para poder ser más asertivos y lograr así, encontrar el tono justo de la conversación.
3. Hacer foco en el resultado. Además, al estar tranquilos, es posible enfocarse internamente en el objetivo final de lo que se quiere transmitir, y, desde allí, articular todo el proceso de comunicación.
4. Plantear escenarios alternativos. Buscar un plan A, B y C permitirá moverse entre las distintas opciones, en el necesario proceso de negociación de aspectos claves.
5. Hacerse cargo de la comunicación. Es muy importante que en todo momento podamos apoderarnos de la comunicación. Esto significa que en vez de utilizar “el dedo acusador” hacia las demás personas y que esto no se nos vuelva en contra, es recomendable hablar siempre de uno mismo. Expresar los argumentos en primera persona con expresiones como, por ejemplo, “lo que yo siento”, “la forma en que esta situación a mí me impacta”, “desde mi perspectiva” o “desde mi punto de vista” .
6. Chequear lo que interpretamos y si nos han entendido.
Durante conversaciones difíciles tendemos a dar por sentado que lo que estamos diciendo ha sido efectivamente recibido, sin ningún tipo de distorsión, lo que podría significar un gran error tanto en la interpretación que las otras personas puedan hacer de lo que nosotros estamos diciendo, como de las cosas que dijeron las demás personas y que nosotros quizá no las interpretamos correctamente.
7. Recapitular por partes para sacar conclusiones.
Es aconsejable ir pasando en limpio todo el tiempo los pequeños pasos que se van dando durante la conversación, porque es frecuente olvidarse de retomar y dejar en claro cada punto.
8. Formalizar el acuerdo.
Si el tema difícil lo requiere, hay que dar por finalizada la conversación con un acuerdo de partes, donde se registre, por escrito -no verbalmente- todo lo que se ha acordado.
Esta metodología de diseño de conversaciones, resulta ser muy efectiva cuando debemos planificar una conversación que nos resulta compleja abordar.
En conclusión, debemos comprender 3 cosas fundamentales de las Conversaciones Difíciles:
- La primera es que son un JUICIO de VALOR, es decir, YO estoy juzgando esa conversación como difícil por algún motivo.
- En segundo lugar, es importante el explorar el por qué resulta difícil para MI esa conversación: se trata del tema a abordar, de lo que me genera el interlocutor, tengo miedo a que me digan que no, estoy poniendo algo en juego, temo perder algo. Ser consciente de aquello que la hace difícil me dará más herramientas para abordarla con mayor seguridad y planificarla de una manera más asertiva.
- Finalmente, tenemos una herramienta para afrontar estas conversaciones que es el Diseño y la Planificación.
Esperamos que esta nota haya sido de tu interés y sea de utilidad en tu vida cotidiana. No dejes de seguirnos para conocer más herramientas.
Ejemplo de Conversación Difícil